En mayo realizamos la entrega de nuestra práctica de autoabastecimiento, enfocándonos en la caracterización de la práctica número 17. Las familias usuarias del programa eligieron la cría de gallinas ponedoras, esto considerando el entorno rural en donde viven y sus conocimientos previos sobre el cuidado de las aves. Desde el momento de la entrega pudimos notar que los niños han sido responsables de las gallinas. Esta experiencia temprana les ha permitido adoptar hábitos de empatía, cuidado y responsabilidad por otro ser vivo. Cuando los niños se sienten capaces de cuidar algo por sí mismos, su motivación para enfrentar nuevos desafíos crece de manera positiva, sino que también fortalece su autoestima y confianza en sus propias capacidades. También indicamos a la familia que permitieran a los niños alimentarlas y darles de beber, integrándolas como parte de su vida diaria. A nivel pedagógico, sugerimos a las familias que los niños dieran un nombre cada ave. Esto busca aumentar la familiaridad y la empatía hacia las gallinas.




